«Hoy asumo con humildad la Presidencia de la República por sucesión constitucional para instalar y dirigir un gobierno de transición, de empatía y de reconciliación nacional de amplia base para el cual tenemos que construir juntos acuerdos mínimos», fueron las primeras palabras de quien sería el nuevo presidente de transición, José Enrique Jerí Oré. Después de una larga noche de debate y votaciones en el parlamento para conseguir la vacancia inevitable de Dina Boluarte, finalmente concluyó a la una de la madrugada del 10 octubre con la juramentación de un hombre que tal vez nunca imaginó ocupar el cargo más importante de una nación. Aunque con el panorama político actual pudo haberlo imaginado.

Ascenso político y formación
José Jerí se hizo abogado en la Universidad Nacional Federico Villarreal y luego obtuvo una maestría en Gestión de Políticas Públicas en la misma casa de estudios. En 2013, el joven se hizo militante del Partido Democrático Somos Perú, fundado por el entonces alcalde Lima, Alberto Andrade Carmona. Las primeras incursiones electorales de Jerí no tuvieron éxito. No logró obtener un puesto como concejal de Lima ni en las elecciones municipales extraordinarias de 2013 ni en los comicios regulares de 2014. Durante estos años, Jerí trabajó casi sin notoriedad para su partido. Se desempeñó como secretario general del Gobierno Regional de Áncash.
En las elecciones parlamentarias del 2021 Jose Jerí solo obtuvo un poco más de 11 mil 600 votos; sin embargo, la curul recayó en él ya que el Congreso aprobó inhabilitar por diez años al expresidente Martin Vizcarra, quien había obtenido más de 200 mil votos encabezando la lista por Lima con Somos Perú. Por lo tanto, en julio de 2021, José Jerí debutó en el poder Legislativo. El 07 de diciembre de 2022, Jerí fue uno de los 102 congresistas que votó a favor de la vacancia de Pedro Castillo, destitución a la que siguió la vicepresidenta, Dina Boluarte.
Controversias y denuncias
Ya perteneciente al parlamento, presidió la Comisión de Presupuesto y Cuenta General durante el año legislativo 2023-2024. En ese periodo fue acusado en julio de este año por actos de corrupción. Los señalamientos dicen que habría beneficiado un proyecto de la región de Cajamarca mediante supuestos pagos irregulares para favorecer a una compañía. Jerí negó las acusaciones y argumentó que fueron “maniobras” para dañar su imagen en la mesa directiva del Congreso. Otro escándalo vinculado al entonces congresista fue cuando se reveló en febrero de 2022 su participación en una fiesta en medio de la pandemia de la COVID-19, en el cual no respetó las restricciones sanitarias vigentes. El video bailando en un bar de Miraflores junto a sus colegas, se difundió rápidamente por las redes sociales, pero tras el escándalo mediático, nadie fue sancionado por la Comisión de Ética.

Asimismo, en enero del presente año fue objeto de investigación por presuntamente haber participado en una violación sexual. Una mujer afirmó que el entonces congresista habría abusado de ella en una reunión social a fines del año pasado. Pero la investigación fue archivada en agosto por la Fiscalía debido a la falta de pruebas. Jerí siempre negó todas las acusaciones. “Yo no tuve ningún tipo de participación directa o indirecta; y se comprueba con ese pronunciamiento fiscal mi completa inocencia”, dijo el legislador, luego de la resolución de la Fiscalía.
Llegada a la presidencia del Congreso de la República
Con un historial bastante preocupante, el 26 de julio de este año, José Jerí Oré subió a un ring político junto al congresista, José Cueto. Ambos buscaban el mismo objetivo, presidir el Parlamento para el periodo 2025-2026. Tras casi tres horas de sesión, iniciada pasadas las diez de la mañana, la balanza se inclinó con claridad. Con 79 votos, el pleno eligió a Jerí como el nuevo presidente del Legislativo, convirtiéndose además en el titular más joven de la última década, con solo 38 años. Jerí encabezó la lista 1, acompañada por Fernando Rospigliosi, Waldemar Cerrón e Ilich López en las vicepresidencias.
Sucesor de Dina Boluarte en 2025
El 9 de octubre de 2025, en plena crisis por el avance del crimen organizado y el sicariato, el Congreso recibió cuatro mociones de vacancia contra la expresidenta Dina Boluarte, acusándola de incapacidad moral permanente debido al deterioro de la seguridad, la ausencia de liderazgo y el incumplimiento de sus funciones. Las iniciativas, presentadas por legisladores de diversas bancadas, avanzaron rápidamente y al día siguiente el Pleno aprobó la vacancia con 121 votos, sin oposición ni abstenciones, reflejando un inusual consenso entre todas las fuerzas políticas.
La decisión evidenció un Parlamento dispuesto a actuar sin fisuras frente al descontento social, pero también mostró la fragilidad de un sistema político donde la destitución presidencial se ha vuelto recurrente. Con la salida de Boluarte, el Congreso juramentó al titular del Legislativo, José Jerí, como nuevo presidente de la República. Esto fue posible debido a la ausencia de vicepresidentes, una omisión institucional que dejó al país dependiendo exclusivamente de la línea sucesoria congresal.
A poco de asumir el cargo, comenzó a circular en redes sociales una serie de cuestionamientos sobre el nuevo mandatario. Usuarios revisaron su antigua actividad en X y encontraron publicaciones del entonces congresista que generaron amplia indignación. En un post de 2011 escribió: “Las mujeres son seducidas con amor, cariño y respeto. Para todas las demás existe MasterCard”. En otro, publicado en 2015, señaló: “Nadie puede con una mujer inteligente y atractiva, aun así sea la seguridad del Congreso”. Estos mensajes reavivaron dudas sobre su perfil público y la imagen que proyecta como presidente.
Un día después de iniciar su Gobierno, el sábado 11 de octubre, una masacre de fuego azotó el distrito de San Juan de Miraflores, al sur de Lima. Nadie habría imaginado a estas alturas que un presidente acudiera al lugar del siniestro como era de esperarse con gestiones anteriores, Boluarte y Castillo que parecían gobernar solo desde su trono. Sin embargo, al poco tiempo de conocerse el trágico evento apareció entre el humo y la multitud de personas, el nuevo mandatario con camisa blanca remangada hasta los codos.
Junto al equipo de emergencia se desplegaron rápidamente por el sector afectado en llamas, supervisaba el correcto avance de la ambulancia con el fin de extinguir el fuego rápidamente y a su vez atender a los damnificados y coordinar el apoyo logístico en la zona. Su presencia marcaba una gestión donde se profetizaba a un Jefe de Estado con carácter tal vez más humanitario, comprometido, solidario y al servicio de la población donde sea que este o eso nos quiere hacer pensar.

Es el segundo mandatario más joven del Perú después de Alan Garcia, tiene solo 39 años. El lunes 10 de noviembre cumplió un mes de gestión y le falta ocho meses más para culminar su mandato el 28 de julio del 2026. En un lapso tan breve los peruanos no esperan grandes cambios, sería uno más de la lista de presidentes que acumula el país. Sin embargo ha sorprendido a muchos. En los primeros días en el Poder Ejecutivo, el presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Alvares Díaz, enfatizó que la gestión de transición del presidente tiene como objetivo central la lucha frontal contra la criminalidad, así como la reconciliación nacional y la recuperación de la confianza ciudadana en las instituciones del Estado.
5 días después juramento a su Gabinete Ministerial seguido de una protesta nacional
Después de varios días de espera e incertidumbre por conocer a los nuevos miembros del Gabinete Ministerial, el martes 14 de octubre el jefe de Estado, José Jerí, tomó juramento a los titulares de las 19 carteras. De esta manera, el gabinete encabezado por Ernesto Álvarez quedó conformado por 14 hombres y 4 mujeres, sumando un total de 15 varones si se incluye al jefe del gabinete.
Al día siguiente, martes 15 de octubre, se convocó una marcha de protesta contra el Gobierno y el Congreso de la República. Lo distinto fue que los jóvenes encabezaron el levantamiento social, motivado inicialmente por el descontento ante el supuesto aporte obligatorio a la AFP a partir de los 18 años. Cansados de la coyuntura política y social, marcada por el incremento de la delincuencia, decidieron salir a las calles para intentar frenar la convulsionante situación del país.
La movilización parecía empezar de manera pacífica, pero al poco tiempo una bomba lacrimógena estalló y cientos de jóvenes comenzaron a correr, tal como se difundió en diversos videos en redes sociales. La Policía formó una barrera con escudos, cascos y armas; desde el otro lado, los manifestantes improvisaron materiales para protegerse ante un posible ataque de los efectivos del orden.
Durante el enfrentamiento entre la población y la Policía Nacional, un joven identificado como Eduardo Ruiz Sanz fue herido por un disparo proveniente del arma de un agente. Una vida se perdió en el ejercicio del derecho a la libertad de expresión. La falta de profesionalismo de un policía terminó apagando una vida. Ante este panorama, el presidente interino José Jerí se pronunció. “No permitiremos que un grupo reducido pretenda usar la violencia como camino”, publicó en su cuenta de X, marcando la postura oficial frente a los incidentes registrados cerca del Congreso. Si bien reconoció el derecho de la ciudadanía a movilizarse como expresión de descontento y la “falta de atención del Estado por muchos años”, también tomó distancia de los hechos violentos ocurridos en las inmediaciones de la avenida Abancay.
Declara Estado de Emergencia en Lima y Callao
El presidente José Jerí anunció la declaración del estado de emergencia en Lima y el Callao a partir de la medianoche del 22 de octubre, por un periodo de 30 días. El mensaje fue transmitido en cadena televisada, con su gabinete a espaldas, apenas tres horas antes de que la medida entrará en vigencia. El decreto busca responder al incremento sostenido de la violencia, la extorsión y los delitos vinculados al crimen organizado, factores que también influyeron en la destitución de la expresidenta Dina Boluarte el 10 de octubre. “Hoy empezamos a cambiar la historia en la lucha contra la inseguridad”, declaró Jerí, insistiendo en un discurso de mano dura: “Pasamos de la defensiva a la ofensiva. Las guerras se ganan con acciones, no con palabras”.
El anuncio se produjo en un contexto de protestas que no cesaron con el cambio de gobierno. Desde la asunción de Jerí, al menos cien personas han resultado heridas en enfrentamientos entre manifestantes y la Policía. La legitimidad del nuevo presidente enfrenta cuestionamientos no solo porque no fue elegido en las urnas y hasta hace poco era un actor desconocido en la política nacional, sino también por haber sido designado por un Congreso ampliamente desacreditado. Según el decreto publicado en El Peruano, la decisión se sustenta en informes de la Policía Nacional que alertan un deterioro del orden interno debido al aumento de homicidios, sicariato, extorsión y tráfico ilícito de drogas.
Conflicto con México por el salvoconducto de Bettzy Chávez
En uno de los episodios más tensos de su corta gestión hasta el momento, José Jerí se volvió el centro de un conflicto diplomático entre México y Perú tras la solicitud de asilo político presentada por Betssy Chávez en la embajada mexicana en Lima. Desde el inicio, el presidente adoptó una postura firme,ya que interpretó el pedido como un intento de la exprimera ministra de evadir a la justicia, pues continúa bajo investigación fiscal por su presunta participación en el autogolpe de 2022. Con esa convicción, Jerí rechazó otorgarle el salvoconducto que le permitiría abandonar el país.
La Cancillería respaldó su posición al anunciar que consultaría con países de la OEA antes de emitir una decisión definitiva, subrayando que el derecho de asilo “se ha desvirtuado” en los últimos años al beneficiar a personas que no enfrentan persecución en sistemas democráticos.
Simpatía por las redes sociales
A lo largo de su ascenso político, desde un congresista casi desconocido hasta presidente de transición, José Jerí ha enfrentado cuestionamientos, investigaciones y un historial polémico que acompañan su reciente llegada al poder. Sin embargo, su breve gestión hasta el momento se caracteriza por un estilo distinto al de sus predecesores, esta abierto a cualquier pregunta o interrogante. Tiene una presencia rápida en los ambientes donde la gente lo llama y además mantiene una comunicación directa mediante redes sociales.

La figura de José Jerí emerge en un contexto nacional donde la legitimidad presidencial se ha vuelto frágil y la distancia entre Estado y ciudadanía parece irreparable. Su estrategia contrasta con la de Dina Boluarte y Pedro Castillo, quienes gobernaron desde el aislamiento y la desconexión con la población. Jerí, en cambio, ha convertido las redes sociales en su principal herramienta política, ya que transmite mensajes, muestra presencia en emergencias y busca construir una imagen de cercanía que los últimos gobiernos no lograron sostener, estas características está ganando la simpatía de los peruanos, pero tengamos cuidado con el lobo que intenta ser una oveja.
A pesar de su constante exposición, no borra los cuestionamientos que arrastra ni la precariedad de un mandato sostenido por un Congreso desprestigiado. Su intento por posicionarse como un presidente accesible y activo convive con protestas, dudas sobre su legitimidad y decisiones que tensionan el escenario político, como el conflicto diplomático con México o la declaración del estado de emergencia. A menos de un año de terminar su gestión, Jerí gobierna entre la urgencia por recuperar la confianza pública y el escrutinio permanente de millones de peruanos que hoy lo siguen y también lo vigilan desde sus pantallas.

